El documental muestra la realidad de muchos niños rusos sin hogar, en particular de un grupo que vive en la Estación de tren de Leningradsky en Moscú. De la mano de los realizadores Hanna Pollak y Andrej Celinski, nos adentramos en sus vidas, rutinas y sus sueños rotos. Niños que para sobrevivir tienen que mendigar, robar y prostituirse.
Aproximadamente hay 30.000 niños sin hogar en Moscú que duermen en escaleras, cubos de basura, estaciones del metro, entre las tuberías del suministro de agua caliente, en túneles subterráneos o en las alcantarillas. Que tienen que buscarse la vida como pueden y sobrevivir al duro invierno. Muchos de ellos huelen el pegamento para contener el hambre y escaparse del violento mundo que les rodea. Con todo, consideran que la vida en las calles es una alternativa mejor a la que ya han experimentado, incluso en sus hogares. Cada año 100.000 menores abandonan sus hogares para vivir en las calles de Moscú.






