Japón es el país del mundo donde más cómics se publican. La gente lee manga en trenes, en los descansos en el trabajo, tirados en el césped en parques… Es tal la obsesión que a partir de la década de 1960 algunas cafeterías vieron la oportunidad de negocio y empezaron a ofrecer un catálogo de tomos de manga por los que los clientes pagaban según sus horas de lectura.
El negocio de este tipo de cafeterías llamadas Manga Kissa no dejó de crecer hasta la llegada de Internet, cuando tuvieron que cambiar y ofrecer más servicios además de la lectura de manga. Desde hace algo más de 10 años los Manga Kissa también ofrecen un ordenador con conexión a Internet, una Playstatión 3, una Wii y un sintonizador de televisión por cable, me olvidaba, también tienen un sillón requinable donde podrias echar la siesta perfectamente. Hoy en día la mayoría de ellos tienen cabinas privadas donde cada cliente puede navegar, leer, ver películas o jugar con videoconsolas con cierta intimidad. Algunas personas usan los Manga Kissa para vivir, no tienen mas de 300€ al mes y al no poder pagar una casa viven en los Manga Kissa. Los propietarios de estos cibercafés se dieron cuenta de esta tendencia e introdujeron tarifas baratas como por ejemplo “8 horas por 10 euros”.
Son cibernómadas, producto de la crisis económica japonesa de la que después de casi 20 años, Japón todavía no se ha recuperado y, además, va empalmando unas con otras.